Mis piezas de caza. Mi coto, el mundo 🌸 Spring is here

Estoy sentada en una habitación blanca. No hay nadie más. No sé cómo he llegado hasta aquí ni el principio de la cadena de acontecimientos que me ha llevado a esta habitación en este preciso momento. La estancia tiene una hilera de sillas de plástico también blancas y parece una sala de espera. Me llaman y paso a otra habitación, el mismo blanco de pared, los mismos azulejos en el suelo hasta el orden de las sillas es el mismo. Paso a una tercera habitación que es igual a las anteriores. Paso una tras otra, siempre permanezco sola, sentada un rato hasta que me llaman, espero un poco y me hacen pasar a la siguiente.

 

sala-espera-blanca

 

Pierdo la noción del tiempo que llevo pasando de una a otra y la cuenta de las salas en las que he estado. Llego a la conclusión de que debe de tratarse de salas de espera. Cuando ya estoy cansada de pasar de una sala a otra y de esperar aparece la silueta de una persona. Se trata de un hombre al que no he visto nunca con ropa blanca, pelo largo y barba y rompiendo el silencio con voz serena me dice:

—Soy Dios. —continúa— Has tenido un accidente de tráfico muy grave y estoy decidiendo si te vienes conmigo.

Todo depende finalmente de que alguien me diga que sí o que no.

En ese momento me despierto. Todo ha sido un sueño. Me lleva un rato volver a la realidad y tras meditar sobre ello me doy cuenta de que lo que más perturbador de todo es que, en verdad, no se trata de un sueño sobre la vida o la muerte sino de si me seleccionan o no.

 

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